Daisy: Seis años de compromiso y pasión en Hacienda Compostela
Daisy, es una mujer que ha pasado seis años trabajando en Hacienda Compostela, es un testimonio de cómo el trabajo y la comunidad pueden fusionarse de manera natural, creando un entorno de crecimiento personal y profesional. Su camino en la hacienda comenzó de forma inesperada, pero hoy forma parte fundamental de este lugar que ha dejado una huella en su vida.
Su primer contacto fue cuando un familiar la invitó a apoyar temporalmente durante la grabación de un video promocional de la hacienda. “Al principio solo iba a quedarme una semana, pero terminé quedándome mucho más”. Esa invitación inicial dio pie a lo que hoy son seis años de trabajo dedicados al mantenimiento y jardinería de este espacio que ahora considera su hogar.
El trabajo de jardinería que realiza Daisy no es solo una ocupación, es una verdadera pasión. “Lo que más me gusta es ver cómo los jardines se llenan de vida, cómo los árboles crecen. Aunque el trabajo es pesado, sobre todo por el sol y el esfuerzo físico, me siento realizada cuando veo los resultados”.
Esta conexión con la naturaleza tiene un propósito mucho más grande para Daisy: el cuidado del medio ambiente. “Lo que me motiva todos los días es dejar algo bueno para mis hijos, enseñarles a cuidar las plantas, respetar lo que tenemos”. Para ella, su trabajo no es solo una tarea diaria, sino una forma de enseñar a futuras generaciones la importancia de preservar el entorno natural que las rodea.
Más allá de su amor por la jardinería, Daisy resalta lo que considera la verdadera esencia de Hacienda Compostela: su gente. “Lo que hace especial a este lugar es la comunidad que hemos formado. Todos tratamos a los visitantes y a los colaboradores por igual. No solo recibimos con una sonrisa, sino que todos, sin excepción, tratamos de hacer sentir a los demás como en casa”.

Esa hospitalidad y cercanía, que se siente en cada rincón de la hacienda, es lo que atrae a los visitantes, quienes no solo disfrutan de la belleza del lugar, sino de la calidez humana que caracteriza a su equipo. “Aquí todos somos auténticos. No fingimos, simplemente somos parte de esta comunidad”.
El impacto de Hacienda Compostela no se limita solo a los visitantes que llegan en busca de descanso. Daisy destaca cómo la hacienda también ha jugado un papel crucial en el desarrollo económico y social de San Agustín Buenavista. Al generar empleo para la comunidad, fomenta la cultura local y apoya a los pequeños productores de la región. “Aquí compramos productos locales como jitomate y el queso de Liliana. Eso ayuda a que la economía del pueblo siga creciendo”.
Pero el verdadero compromiso de la hacienda con la comunidad va más allá del aspecto económico. Daisy pone énfasis en el cuidado del medio ambiente que, a su juicio, es esencial para el futuro de la región. “La gente necesita aprender a cuidar el río, las plantas y no tirar basura. En la hacienda respetamos mucho eso, y sería importante que esa conciencia llegara también a la localidad”.
Cuando Daisy describe Hacienda Compostela, lo hace con palabras que reflejan su profundo apego al lugar: “Es un hogar, lleno de amor y respeto”. Para ella, la hacienda no es solo un lugar de trabajo, sino un espacio donde el amor por la naturaleza, la dedicación al trabajo y el respeto por la comunidad se entrelazan para crear un ambiente único.


